Estancia correcta en un hotel que cumple con lo que promete. La cama era enorme, algo más blanda de lo que a mí me gusta, aunque entiendo que para la mayoría será perfecta. La habitación, eso sí, muy amplia y muy bien equipada: microondas, una neveraza estupenda, aire acondicionado potente y silencioso… en ese sentido, cero quejas.
Lo que sí me gustaría destacar —sobre todo para mi gusto— es que el hotel en general se nota muy viejo. Está bien mantenido, no hay nada roto ni descuidado, pero los años pesan en todos los elementos. En el mobiliario no molesta tanto, pero en el baño es como viajar directamente a 1992. Funciona todo, pero el estilo y los materiales se han quedado muy atrás.
Por lo demás, el personal es extremadamente amable y servicial, un punto muy a favor. El desayuno es sencillo, pero suficiente, y siendo realistas con lo que hemos pagado, tampoco esperaba más.
En resumen: una estancia satisfactoria, con puntos fuertes claros y algún detalle mejorable si buscas algo más moderno.