Pasamos el fin de semana con mi mujer y en general nos gustó el hotel bastante, teniendo en cuenta que es el único hotel en Zuheros. Las habitaciones de la planta baja tienen balcón, pero vistas sólo a una pared. Las habitaciones de la segunda planta son las que tienen una ventana con vistas al valle. El personal del hotel muy amable y reactivo. Cabe destacar el restaurante por su excelente comida. Mejor reservar lo antes posible, porque es muy popular. Merece mucho la pena visitar la tienda del hotel para llevarse buenos productos gourmet locales. Buena presión de agua para ducharse.
No nos gustó tanto la limpieza de las sábanas en la cama, la falta de almohadas más firmes y grandes o las miradas y comentarios del personal al llevarme el desayuno al patio interior de la primera planta, en lugar de favorecer el servicio, poner unas bandejas para facilitar el transporte o ofrecer directamente llevar el desayuno allí. El desayuno también mejorable, aunque no estaba mal. Con zumo de naranja natural, cafés de cafetera a demanda y ofreciendo algo más que huevos duros y fiambre, podrían mejorar mucho la experiencia. Aparcar cerca del hotel es misión imposible.
Sin embargo, en general buen recuerdo y podríamos volver, sin dudarlo. El pueblo encantador, merece mucho la pena. Pasamos un fin de semana mágico y la ruta de senderismo que nos propusieron en recepción cruzando el cauce del río y subiendo a la cruz de la Atalaya fue muy memorable.
Muy recomendado.