La habitacíón estaba limpia, pero nunca encotramos a nadie en recepción, tocó llamar y esperar a que aparecieran, nos entreharon la llave y nunca más volvimos a ver a nadie. El restaurante cerrado, ese y todos los del pueblo, no habia nada que comer cerca, solo un mini mercado al lado del hotel. Fueron dos días a punto de comida de microondas. Eso nunca lo advietieron cuando hicimos la reserva. Parecía un pueblo fatasma. Viajamos desde colombia, con mucha ilusión y fue terrible. Libró el paisaje hermoso, solo eso.