El hotel está ubicado en el último barrio residencial que está en el centro de Roma, por lo que es muy seguro y tranquilo, con muy buenas opciones de restaurantes alrededor pero sin ruido, lo que te da un excelente descanso.
La ubicación inmejorable, es cómodo caminar a los puntos de interés, más aún con lo caótico que es transportarse en la ciudad.
Cuenta con elevador lo que ayuda con el tema del equipaje. Lo mejor del lugar: su personal! Todos son amables y siempre dispuestos a ayudar.
Las habitaciones acogedoras, cuentan con buen espacio y con baños cómodos. Tienen amenidades, batas de baño y pantuflas.
Llegamos al check in temprano, muy cansados de volar horas, nos recibieron con un buen café y tiramisú, y amablemente se apuraron para arreglar nuestra habitación y pudimos entrar horas, eso nos hizo sentir en casa!
Sin duda alguna, la mejor opción.
Muchas gracias!!!